Ocho años después de ser rescatado de un estacionamiento de un Walmart, Bobo llegó a Morelia convertido en un pequeño Spider-Man de cuatro patas. Con el pelaje teñido de rojo, negro y azul para recrear al superhéroe de Marvel, viajó desde Albuquerque, Nuevo México, junto a su dueña, Aiyanna, para participar en una competencia de estética canina. Días antes, se robo las miradas en el Centro Histórico por su peculiar apariencia.
Morelia, Mich. | Agencia ACG.- El rojo cubre la cabeza de Bobo, el negro dibuja los detalles de su traje y el azul se extiende sobre su lomo. No lleva máscara ni necesita lanzar telarañas: su propio pelaje se convirtió en el lienzo donde Aiyanna recreó a Spider-Man. En brazos de su dueña, posa frente a la cámara mientras ella muestra el resultado de su trabajo.
La escena ocurre al interior de una competencia de estética canina en Morelia. Aiyanna llegó desde Albuquerque, Nuevo México, para participar en el encuentro, acompañada de Bobo, su compañero desde hace ocho años. La idea surgió de su gusto por las películas de Marvel y de la cercanía al personaje arácnido.
La atención que recibió el perro en la ciudad tomó por sorpresa a su dueña. Cuando le preguntaron si sabía que algunas personas habían compartido imágenes de Bobo, respondió que no. La noticia la puso contenta, aunque para ella sigue siendo el mismo perro que llegó a su vida años atrás.
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De un estacionamiento a un compañero de aventuras
La historia de Bobo comenzó en el estacionamiento de una tienda Walmart, en Estados Unidos. Allí lo encontró Aiyanna cuando todavía necesitaba un hogar. Había dos perros en el lugar, pero eligió al que le recordó a un pequeño borreguito.
«Parecía un borreguito», recuerda al explicar por qué se quedó con él. Ocho años después, Bobo acompaña a su dueña en una actividad que apenas comienza a explorar profesionalmente.
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Aiyanna lleva alrededor de seis meses aprendiendo estética canina y Morelia representa su primera competencia. Aunque todavía es nueva en este oficio, decidió probar lo aprendido y presentar un diseño inspirado en uno de sus personajes favoritos.
El proceso de caracterización, cuenta, transcurrió sin problemas: Bobo se portó bien y disfrutó que lo arreglaran. El resultado fue un diseño que combina su afición por los superhéroes con una disciplina en la que comienza a abrirse camino.
Bobo posa nuevamente junto a ella, con los colores de Spider-Man sobre el lomo. Ocho años atrás, su historia comenzó en un estacionamiento; ahora, mientras su dueña da sus primeros pasos en la estética canina, ambos llegaron a Morelia para una competencia que también les dejó fotografías, miradas curiosas y una atención que no esperaban.