Los aranceles de Trump enfrentan un desafío legal; La Corte Suprema evalúa el caso, manteniendo la incertidumbre en el comercio internacional.
Los aranceles impuestos por Trump, que han influido notablemente en la relación comercial de Estados Unidos con el mundo, han sido declarados ilegales por un tribunal federal; Sin embargo, aún se mantienen mientras la revisa la apelación más reciente del gobierno, lo que deja a productores y consumidores en un complejo entramado legal y político.
Imposición de aranceles
El Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal dictaminó el pasado viernes que Donald Trump sobrepasó su autoridad al imponer los aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), diseñada para situaciones excepcionales de seguridad.
Este fallo fue visto como un triunfo para el comercio global, aunque la política arancelaria sigue vigente hasta mediados de octubre, plazo durante el cual la administración puede presentar un recurso ante el máximo tribunal del país.
“Todos los aranceles están aún en vigor. Hoy una corte de apelación altamente partidista dijo incorrectamente que nuestros aranceles deberían ser eliminados, pero sabemos que Estados Unidos ganará al final”, expresó Trump en sus redes sociales.
Pese a ello, esta decisión representa la segunda derrota judicial en menos de seis meses para la estrategia económica del exmandatario, quien actualmente lidera las encuestas para las próximas elecciones.
La sentencia no implica la eliminación inmediata de toda la política arancelaria: los aranceles aplicados a automóviles, acero y otros bienes bajo diferentes legislaciones no están afectados por el fallo.
Sin embargo, aquellos impuestos a productos de México, China, Canadá e India, justificados por Trump bajo la IEEPA, han sido cuestionados por la justicia federal.
La tensión entre los poderes es evidente
Por un lado, los tribunales desafían la legalidad de una herramienta que ha alterado las cadenas de suministro y afectado a miles de empresas en Estados Unidos y en el extranjero.
Por otro lado, el gobierno sostiene que el comercio internacional debe ser considerado un asunto de seguridad nacional.
El futuro de los aranceles es tanto una batalla legal como un dilema para la política comercial estadounidense.
Productores de México, Canadá, China y otras naciones continúan bajo la incertidumbre de una medida que el sistema judicial estadounidense considera ilegal, pero que paradójicamente sigue en vigor.