Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Desde el corazón del Bajío michoacano, una receta heredada entre generaciones ha encontrado una nueva vida en los mercados actuales. Se trata de la marca Doña Elisa: Adobos, Salsas y Mucho Amor, encabezada por José Gilberto Salgado, quien ha convertido la memoria de su abuela en un proyecto que mezcla tradición, identidad y emprendimiento.
La historia comienza con Doña Elisa, abuela de José Gilberto, quien inició la preparación de chorizo de manera completamente artesanal en el municipio de Puruándiro. Proveniente de una familia de carniceros, la receta se transmitió entre generaciones sin registros escritos, conservando técnicas que hoy resultan casi impensables: carne picada a cuchillo, embutidos con botellas improvisadas y molienda manual. Incluso el chile, hasta la fecha, continúa procesándose en molino de nixtamal, lo que otorga un sabor distintivo y profundamente tradicional.
Años después, ese conocimiento quedó en manos de su nieto, aunque no de forma directa. José Gilberto nunca recibió la receta del adobo familiar; tuvo que reconstruirla a través del gusto y la memoria. Fue su propio paladar el que lo llevó a acercarse al sabor original, afinando detalles con ayuda de su familia hasta lograr una versión fiel al legado de sus abuelos.
Ese esfuerzo dio origen a uno de los productos más representativos de la marca: un adobo versátil que no solo sirve para preparar chorizo, sino también platillos como carne al pastor o birria. A la par, el chorizo originario de Puruándiro, elaborado con carne de productores locales, se mantiene como uno de los pilares del proyecto.
La historia personal de José Gilberto también atraviesa el desarrollo de la marca. Durante su infancia, vivió de cerca la producción y venta del chorizo, incluso participando en degustaciones en Morelia cuando apenas tenía entre 12 y 13 años. Sin embargo, el traslado de su familia a la ciudad marcó un cambio importante en su vida, al dejar atrás el entorno rural que lo había formado. Con el tiempo, regresó a sus raíces, donde actualmente también opera un restaurante familiar con más de dos décadas de trayectoria.
Hoy, con tres años de trabajo formal, la marca Doña Elisa busca posicionarse en un mercado más especializado, estableciendo vínculos con hoteleros y restauranteros interesados en productos gourmet con identidad regional. Sus puntos de venta incluyen espacios en Morelia y en su comunidad de origen, donde además impulsa un proyecto colectivo que reúne a emprendedores locales, ofreciendo desde alimentos hasta artesanías.
Más allá de lo comercial, Doña Elisa representa un vínculo con el sabor hogareño. Para José Gilberto, su abuela no solo fue una figura familiar, sino una guía cercana, casi maternal, cuyo legado hoy se mantiene vivo en cada producto.
