Morelia, Michoacán

Luego de 30 años libre de la presencia del gusano barrenador, Michoacán registra cinco casos en cabezas de ganado bovino.

El representante de la Alianza de Asociaciones Ganaderas Libres de Michoacán, Javier Rivera, expuso que la llegada del gusano barrenador a la entidad deriva del acceso no controlado de cabezas de ganado procedentes de Centro y Sudamérica, así como del relajamiento de los controles zoosanitarios.

Explicó que solo deberían ingresar al país alrededor de 85 mil cabezas de ganado a través de la frontera sur, pero en los hechos se reportan más de 800 mil ejemplares al año, según asociaciones ganaderas de Tabasco, Veracruz o Chiapas.

Además, estos animales, procedentes de países como Brasil y Argentina, carecen de control o seguimiento zoonasitario, lo que ha propiciado la proliferación de enfermedades como el gusano barrenador.

Como resultado, se han cerrado las puertas de Estados Unidos para la exportación de carne y se han identificado en lo que va del año cinco casos de gusano barrenador, uno de los cuales data, se calcula, de 2025, aunque apenas fue diagnosticado en una vaca en el municipio de Madero.

El impacto es significativo, ya que el productor cuenta con un precio hasta tres veces más elevado en el mercado internacional, respecto del nacional, además de que la noticia de la presencia del gusano barrenador y el cierre de la exportación a Estados Unidos puede incentivar una baja en la demanda de carne.

Javier Rivera lamentó que por años se ha alertado a la Federación y al estado del riesgo de la importación de ganado, ya que entran al país tanto la carne como las enfermedades de los animales.

Agregó que además se han relajado los controles y la falta de vigilancia epidemiológica y recordó que las heridas en los ejemplares, como las causadas por murciélagos y garrapatas, son el principal punto de ataque del gusano barrenador.

En lo general, la situación del campo mexicano es crítica, ya que este sector está en agonía, con una población que envejece sin asegurar el relevo generacional y en el abandono por parte de las autoridades.

A este paso, Javier Rivera calcula que en 10 años el campo nacional estallará en una crisis severa que le conducirá a la muerte, poniendo en inmediato riesgo la soberanía alimentaria del país y una parte importante de su fuente de ingresos por exportación.

“Por eso nos estamos organizando. No creemos en las instituciones que ya existen porque no han hecho nada, por el contrario, y las asociaciones libres estamos buscando alternativas, como la Alianza de Asociaciones Ganaderas Libres de Michoacán”, refirió.