Registros encontradas en Jalisco muestran pagos sistemáticos a halcones, sicarios y presuntos sobornos a cuerpos de seguridad
Una investigación ha sacado a la luz un conjunto de registros financieros atribuidos al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que detallan cómo el grupo criminal distribuía millonarios recursos entre sus integrantes, colaboradores y, presuntamente, autoridades locales y federales. Estos archivos, hallados en una de las cabañas vinculadas al líder del cártel, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, exhiben una operativa organizada con ingresos, pagos y gastos por actividades ilícitas.
Según los documentos, que fueron elaborados tanto a mano como mediante computadora, el CJNG registraba ingresos por la venta de diversas drogas, como marihuana, cocaína, metanfetamina y fentanilo, así como por el control y explotación de máquinas tragamonedas en al menos varias localidades de Jalisco.
Los registros incluyen detalles sobre sueldos semanales a integrantes de la organización como halcones, personas encargadas de la vigilancia y pistoleros, así como pagos en efectivo a individuos identificados con apodos y vinculados a operaciones clave del cártel. Por ejemplo, se indica que entre 30 y 32 halcones recibían entre 2 500 y 3 000 pesos por semana, mientras que los llamados “muchachos de choke” tenían pagos de alrededor de 4 000 pesos semanales, y los comandantes hasta 6 000 pesos semanales.
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Además de los salarios propios de la estructura criminal, los registros contabilizaban pagos por combustible, renta de bases operativas, despensas, mantenimiento de vehículos e incluso gastos de personal informático (hackers), lo que da cuenta de una administración interna detallada que operaba como una especie de planilla con gastos y ganancias claramente estipulados.
Una parte sensible de los documentos también muestra presuntas transferencias de dinero a corporaciones de seguridad, con anotaciones que mencionan pagos a elementos de la Guardia Nacional, policías municipales e incluso siglas asociadas a instancias oficiales, aunque los registros no detallan siempre los destinatarios exactos ni las circunstancias de estos pagos.
Analistas coinciden en que estos hallazgos ofrecen una mirada inédita al funcionamiento interno de una de las organizaciones delictivas más poderosas del país, revelando no solo su capacidad para generar recursos ilícitos, sino cómo distribuían esos fondos para sostener su operación y, presuntamente, influir o cooptar a diversos niveles de autoridad.
Fuente: El Universal