Morelia, Mich. | Redacción ACG.- Don José Cruz Villafaña tiene 80 años y una historia marcada por el trabajo constante y el movimiento. Es originario de Irapuato, Guanajuato, donde en su juventud fue futbolista profesional. Jugó en el equipo del Irapuato, así como en clubes de Pachuca y La Piedad, etapa que recuerda como parte importante de su vida antes de dedicarse por completo al trabajo formal.
Tras retirarse del fútbol alrededor de los 40 años, don José comenzó a laborar en compañías dedicadas a las máquinas de escribir. Fue precisamente ese empleo el que lo trajo a Morelia cuando tenía cerca de 30 años, ciudad a la que llegó por trabajo y en la que decidió quedarse. Aquí formó una familia y construyó su vida.
Con el paso del tiempo dejó de trabajar de manera formal. Su esposa falleció y actualmente vive acompañado de su hermano, su hija y su hijo. Sin embargo, don José no es una persona que se quede quieta. Dice que no le gusta permanecer mucho tiempo en casa porque se aburre, por lo que salir a la calle se ha vuelto parte de su rutina diaria.
Hoy, don José vende pequeñas cartas con imágenes religiosas. Lo hace para obtener un ingreso extra para su hogar, pero también porque mantenerse ocupado es algo que forma parte de su manera de vivir. Como muchas personas mayores que han trabajado toda su vida, don José está acostumbrado a levantarse, salir y hacer algo productivo, aun con el paso de los años.
Hay días en los que el cansancio o algún malestar físico no le permiten salir durante dos o tres días, pero cuando se siente mejor vuelve a su lugar. Las personas que pasan suelen reconocerlo y apoyarlo comprándole sus cartitas.
La historia de don José refleja cómo, para muchas personas de edad avanzada, el trabajo no solo representa un ingreso, sino una forma de mantenerse activas, sentirse útiles y seguir adelante. A sus 80 años, don José continúa saliendo a la calle, no por obligación, sino porque así ha vivido siempre.
