El cateo a la propiedad del ex alcalde de Uruapan, Ignacio Campos Equihua no es un acto jurídico aislado, sino un estallido político que sacude las estructuras morenistas del territorio michoacano. La Fiscalía General del Estado sin rubor alguno entró literalmente, a la cocina del grupo moronista que hoy camina sobre un campo minado.
Para los seguidores del senador de la República Raúl Morón Orozco, el operativo contra el ex edil representa un golpe seco al centro de su línea de flotación, rumbo a la sucesión gubernamental. La cercanía con el uruapense deja de ser una simple alianza estratégica para convertirse en un expediente que quema y compromete.
La narrativa de la persecución política, argumentada por el diputado federal y el propio Ignacio Campos, choca de frente con la cruda realidad de una denuncia por homicidio. El fantasma de Carlos Manzo Rodríguez se ha transformado en un ariete legal que la alcaldesa Grecia Quiroz trata de manejar de manera quirúrgica.
En el ajedrez de Morena Michoacán, las piezas se mueven con nerviosismo, en tanto que el “que nada teme, nada debe” suena más a retórica que a certeza jurídica plena, tal como se está demostrando. El impacto mediático del cateo erosiona la imagen de un grupo morenista que hasta ayer se sentía dueño absoluto del futuro estatal.
La expectativa está enfocada en el peritaje de los objetos encontrados, en el cual la Fiscalía busca situar si hay indicios que conlleven a más autores intelectuales del caso de Carlos Manzo. Veremos si entre esas pruebas hay resultados sólidos o no, si es en positivo el nudo legal apretará el cuello de quienes se siente los puros.
Si la Fiscalía conecta los puntos entre los hallazgos y la muerte violenta del líder del Movimiento del sombrero, el proyecto moronista entraría de inmediato a la unidad de cuidados intensivos. Si, Uruapan vuelve a ser el epicentro, en donde en parte podría definirse, entre peritajes y sospechas, quién llega realmente con vida a la boleta electoral.
¿Es justicia o una carambola de tres bandas para descarrilar a los favoritos del senador?. El tiempo y los expedientes, esos que nunca se olvidan, dictarán la sentencia final sobre este drama que apenas vive interesantes capítulos, tenebrosos.
Y, si no hay nada…
