*Entre el rigor técnico y el músculo de tierra, la 4T se juega la capital en una guerra de clanes…
El juego de estrategia político guinda en Morelia ebulle en una campaña de colores. Luis Navarro García, la punta del orden económico en el estado, ha empujado el velocímetro a fondo, pues su currículum técnico y empresarial trata de conquistar a la clase media que todavía desconfía del proyecto guinda en la ciudad.
Por otro lado, Juan Carlos Barragán expande su armamento en tierra. Bajo el lema de “Mano a Mano”, el diputado arriesga todo por el control de las periferias y al voto duro. Es el choque entre la dirección, desde el escritorio, y el activismo callejero por el mando del partido.
Ante eso, la figura de Alfonso Martínez, como un fantasma, empuja a una unión funcional, ya que un Morena separado regalaría su territorio en bandeja de plata al adversario panista. David Cortés y Yankel Benítez resisten, esperando a que los clanes internos perezcan solos.
No obstante, el partido guinda de los bedollistas y moronistas, se ven obligados a comprenderse en esta competencia, ya que, la suma de “Haciendo Barrio” y “Mano a Mano” es la estrategia única que los puede salvar. Sin un trato de caballero a caballero, la ilusión de rescatar Morelia podría terminar enterrada por el orgullo de los grupos.
Desde luego, la palabra final lo tendrá una encuesta que contabilizará más que la celebridad. Medirá quien tiene la cúpula más grande para detener el efecto del alcalde inmediato. En Morelia, el volado sigue al aire, mientras los gallos afilan garra para el 2027.
La pugna entre el orden financiero y el músculo territorial pone a prueba la unidad de Morena; en este tablero, el error de un bando es el triunfo de la acera de enfrente.
