El relevo en la UMSNH no es un secreto a voces, es una estrategia con tiempo de vencimiento: el 8 de enero de 2027, donde la rectora Yarabí Ávila González cree tener una coraza democrática con su reforma de hace un año, marzo 2025, pero el proceso por venir ya aturde a los aspirantes.
La nueva forma de elección abierta iniciará en noviembre de 2026, la cual, asegura lapidar el “dedazo” de la antigua Comisión de Rectoría. No obstante, por lo pronto, en ese camino que se espera turbulento surgen las figuras de Javier Cervantes y Humberto Urquiza emergen como señales carbonizadas.
Por un lado, Javier Cervantes, actual Secretario General de la UMSNH, al se le considera uno de los mejores alfiles de la rectora, en una diversidad de áreas, como debe ser. Una de sus puntos sólidos es la relación con el Consejo Universitario y su punto débil es la marca de la permanencia.
Por el otro, Humberto Urquiza Martínez, doctor de derecho que despacha como Subsecretario de Enlace Legislativo en el Gobierno de Michoacán, presenta un currículum técnico, fuerte, pero carga el pasado atado de su dudoso cruce por el Instituto Electoral de Michoacán (IEM).
A Urquiza Martínez se le vincula al que fuera consejero presidente del IEM, Ramón Hernández Reyes, en los tiempos de la turbidez y de las gratificaciones incalculables. Ahora bien, la Auditoría Superior de Michoacán fijó detalles que hasta ahora son armas equipadas por sus duros adversarios.
Tal aparente “confabulación” en el órgano electoral local de recursos públicos es el talón de Aquiles que no perdonarán los sindicatos del SPUM y del SEUM. En una institución destrozada, a Urquiza Martínez lo persigue su fantasma de los réditos de su ante sala electoral como una poción con efecto retrasado.
Y, bueno, ¿acaso él es el Caballo de Troya del Gobierno para invadir la autosuficiencia nicolaita o meramente se trata de un académico justo a soñar? La moneda aún gira en el aire, aunque la esencia de implantación política desde niveles cupulares se perciba contaminar todo intento de método democrático y libre.
Si, falta tiempo, no mucho, en el cual podrían sumarse una serie de aspirantes más, con características distintas, como los casos de la franqueza de Zulma Murillo o la precisión de Antonio Ramos quienes reflexionarán si juegan ante los preferidos.
Por lo pronto, con los aspirantes visibles anotados, podemos establecer que el nicolaitismo tiene a la vista el conservadurismo de casa o la proliferación de una visibilidad bajo sospecha. Veremos, si, dijo un ciego.
