Morelia, Michoacán
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) invita a los michoacanos a dar el grito, pero de Dolores, en las fiestas patrias, y no de dolor, en el área de urgencias de un hospital.
Y es que con el mes de septiembre no solo llegan las fiestas patrias, la alegría de ser mexicanos y las celebraciones cívicas, sino también una avalancha de comida tradicional y típica, que, de no ser degustada con moderación, puede conducirnos a problemas de salud.
En conferencia de prensa, el jefe de Urgencias Médicas del hospital general de zona 83, Juan Ortega Bravo, mencionó que en septiembre se tiene un aumento de 30 a 40 por ciento en la cantidad de pacientes con enfermedades crónico degenerativas que acuden a urgencias por estar descompensados.
Esto, debido a que incrementan de forma drástica su consumo de alimentos y su ingesta calórica, de grasas y azúcares, o descuidan, incluso abandonan, su medicación.
Asimismo, crece en 30% la demanda de atención de urgencias por pacientes con males gastrointestinales, gastroenteritis y colitis agudos.
Ello, por el consumo de grandes porciones de comida en poco tiempo, la ingesta inmoderada de condimentos o picantes, y la presencia de bebidas alcohólicas.
Juan Ortega acotó que no se trata de satanizar la comida tradicional y típica de México, sino de aprender a disfrutar de las delicias de la gastronomía nacional con moderación y sin poner en riesgo la salud.
Esto es, cuidar las porciones consumidas, verificar que los platillos mantengan un balance entres los tipos de nutrientes y proseguir la toma de medicamentos ya indicados por el especialista, sin suspenderlos, con la excepción de así requerirlo el galeno tratante.
Con el mes de septiembre comienzan en los servicios de urgencias los maratones de pacientes afectados por falta de cuidados en la ingesta de alimentos, emocionados por las fiestas y reuniones, que se habrán de prolongar hasta febrero.
Por ello, reiteró que “es posible que todas las personas, aún quienes tienen una enfermedad crónico degenerativa, disfruten de la comida, pero con moderación, todo es posible, con cuidados mínimos para no acabar dando el grito en un hospital”.