El filólogo mexicano ha estudiado y enseñado cada verso escrito por la poetisa de raíz criolla durante 15 años en las aulas de la Universidad del Claustro de Sor Juana, en la Ciudad de México

Ciudad de México. Para los antiguos prologuistas del siglo XVII, el único problema de ‘Primero Sueño’, obra cumbre de la literatura novohispana, “era que estaba escrita por una mujer”, y es que su autora, sor Juana Inés de la Cruz, ha sido etiquetada en la historia como “alma abstracta” para negar su feminidad, explica a EFE el especialista en la Décima Musa, Jorge Gutiérrez.

“Es el momento en la historia de leer a sor Juana como mujer, no como un alma abstracta ni como una mujer que jugó a ser hombre. Vamos a verla desde su propia feminidad, que además ella asume con absoluta entereza”, apunta.

Además, argumenta que, ante el avance del feminismo, es el presente siglo la época idónea para leer a la monja desde su feminidad y para conocer a quienes, en la Nueva España, editaron su obra con el fin de exportarla en forma de “tributo” al Viejo Continente, como lo narra en su reciente libro ‘La invención de sor Juana’.

Versos feministas

El filólogo mexicano ha estudiado y enseñado cada verso escrito por la poetisa de raíz criolla durante 15 años en las aulas de la Universidad del Claustro de Sor Juana, en la Ciudad de México, que tiempo atrás enclaustraron a la religiosa jerónima en un cuarto propio donde escribió poesía barroca que “encaja con el feminismo actual”.

“‘La respuesta a sor Filotea’ (1691) es una de las obras cumbre del feminismo y de sus pioneras, como Virginia Woolf, porque mucho de lo que decía la autora de ‘Un cuarto propio’ (1929) ya lo decía sor Juana, al final cada generación se reencuentra con la monja”, sentencia.

La fascinación por la Fénix de México, cuatro siglos después, ha puesto sobre su figura muchas “etiquetas anacrónicas”, pero “ninguna molesta tanto” entre los círculos más cerrados como la de “lesbiana”, y es que, dice Gutiérrez, “a lo largo de la historia hemos disfrazado la homofobia de prurito histórico”.

“Nunca sabremos qué pasó en la relación tan intensa entre sor Juana y (la virreina) María Luisa. No sabremos si se tocaron, pero eso ya pasa a segundo plano. Lo que nos tendría que interesar es que tenemos un corpus de poesía extraordinario en el que una mujer se expresa muy fervorosamente hacia otra mujer”, rescata.

Por ello, el investigador, de 37 años, considera fundamental leer a la Décima Musa con la mirada femenina de la actualidad, desde la cual podamos empatizar con ese amor entre dos mujeres, “que tiene su lado platónico, pero también carnal”.

“Reivindicar a sor Juana no debería causar molestias, al contrario es una muestra de que ella siempre está vigente y a la altura del presente, esa es la principal razón de su grandeza, por eso la vemos como un símbolo de la lucha feminista y LGTBI”, subraya.

Reivindicar a sor Juana

En ese sentido, la investigación filológica de Gutiérrez también constituye una forma de reivindicar a la monja y de señalar a los responsables de que su obra viera la luz en una época en la que la mujer estaba destinada al matrimonio -al que sor Juana se negó- o al convento.

El libro retrata episodios de las ediciones; por ejemplo, cómo el español Juan Camacho Gayna pagó y exportó a Cádiz (España) ‘Inundación castálida’ (1689), el primer poemario de la monja.

 Además, destaca a sus editores, entre ellos Juan Ignacio de Castorena y Ursúa, un “criollo empedernido”.

Y es que, en su época, sor Juana fue “el personaje idóneo para la defensa del criollismo y para demostrar, desde muy temprano, que los ingenios mexicanos eran tan o más grandes que los españoles”, detalla el académico.

“Sor Juana admira profundamente a los poetas peninsulares -Pedro Calderón de la Barca y Luis de Góngora-, pero al mismo tiempo está convencida de que puede superarlos, lo que también fue una posición política frente a España”, concluye.