Columna Política: Acueducto | Samuel Ponce Morales
• El escenario rumbo al relevo institucional en Michoacán ha dejado de ser un juego de dos bandas. La irrupción de dinámicas ajenas a los pactos de cúpula tradicionales obliga a reconfigurar los análisis del poder. Las precampañas disfrazadas de coordinaciones institucionales marcan el compás de una contienda que luce sumamente impredecible.
El Espejismo de la Marca Guinda | En el bando morenista, la marca guinda camina con la certidumbre de los programas y el presupuesto. Los aspirantes locales se placean bajo el cobijo de la estructura estatal y el manto federal de la presidenta. Confiar de más en el peso del logotipo podría provocar fisuras irreparables tras las encuestas internas de selección.
La lista de aspirantes de la llamada cuarta transformación es larga y los egos internos caminan desbocados en tierra. Figuras como Raúl Morón Orozco, Carlos Torres Piña, Gabriela Molina y Fabiola Alanís Sámano operan con sus propios cuadros sin tregua alguna. Si la Comisión de Elecciones no aplica una operación cicatriz efectiva, el voto duro sufrirá mermas el día de la jornada.
El bastión moreliano y el voto útil | Por el ala de la derecha tradicional, Alfonso Martínez Alcázar amarra los hilos de la sobrevivencia opositora. Su posición en Morelia le otorga la caja de resonancia idónea para polarizar el voto puramente urbano. Depender en exceso de los caprichos del PRI y del PAN representaría su más grande debilidad territorial.
El alcalde capitalino sabe que su fuerza real radica en convencer al electorado del llamado voto útil estatal. Su nombramiento como coordinador del cambio azul busca pavimentar su camino legal por las diversas regiones michoacanas. El problema estriba en que el logotipo tricolor genera urticaria en amplios sectores de la sociedad civil, en el territorio michoacano.
La mística civil del sombrero | Mientras tanto, en las tierras de Uruapan, Grecia Quiroz García consolida un fenómeno civil de mística regional. El Movimiento del Sombrero desafía los cercos legislativos locales y camina con banderas de abierta resistencia social. Su carencia de estructura formal en todo el estado representa un obstáculo para cuidar las casillas electorales.
La alcaldesa uruapense ha sabido capitalizar la narrativa del agravio institucional tras los embates del Congreso del Estado de Michoacán. El blindaje de sus siglas y marcas ante el IMPI demuestra que escasamente confía en los partidos políticos tradicionales. Su crecimiento en los estudios demoscópicos enciende las alarmas tanto en el oficialismo como en la derecha.
El dilema de las franquicias partidistas | El factor Movimiento Ciudadano flota en el ambiente como el catalizador que podría romper el empate técnico actual. Algunas mediciones arrojan que, si Quiroz García acepta esas siglas, su potencial de votación rebasaría el cuarenta por ciento. Sin esa plataforma formal, la vía independiente pura luce como un camino minado por trabas de todo tipo.
La moneda está en el aire para el partido naranja, que busca pepenar el descontento de los bloques tradicionales. Una alianza de facto entre la fuerza ciudadana de Uruapan y los emecistas cambiaría el mapa por completo. El riesgo para Grecia Quiroz es perder la pureza de su discurso antisistema, antipartidista, al abrazar una franquicia nacional.
El peso de los bastiones electorales | El mapa de la rentabilidad electoral en la entidad obliga a los cuartos de guerra a afilar sus números. Morelia concentra la mayor densidad del listado nominal, convirtiéndose en el pulmón indispensable para las aspiraciones de Alfonso Martínez. Si la oposición institucional afloja el paso en la capital, sus posibilidades en el resto del estado se desploman.
Por su parte, el corredor de Uruapan y la meseta purépecha representan el motor de arranque para el fenómeno independiente. El reto mayúsculo para Grecia Quiroz radica en expandir esa base hacia zonas de alta votación como el Oriente. Quien descuide estos grandes centros de población urbana no tendrá los sufragios suficientes para aspirar al triunfo.
La paradoja de la fragmentación | La paradoja del juego de tercios radica en que la división opositora beneficia directamente al partido oficial. Si Alfonso Martínez y Grecia Quiroz caminan de manera paralela, terminarán por neutralizar sus respectivas intenciones de voto masivo. Morena ganaría con una cómoda minoría relativa ante una oposición fragmentada, soberbia e incapaz de ceder.
Los estrategas del palacio de gobierno, más bien en Casa de Michoacán, operan tras bambalinas para incentivar que ambas candidaturas opositoras lleguen hasta la boleta electoral. Saben que un voto que se divide en dos cajones distintos es un voto que no les compite. La ingeniería política estatal se concentra en evitar a toda costa la consolidación de un frente único.
Las incógnitas del electorado michoacano | El ciudadano michoacano se debate entre la continuidad partidista, la nostalgia institucional y la rebeldía ciudadana. Los cuartos de guerra apenas comienzan a diseñar las narrativas de contraste que veremos en las campañas. Nadie tiene el triunfo asegurado en un estado históricamente complejo, volátil y propenso al castigo electoral.
La geografía del voto en la entidad se encuentra fragmentada por realidades económicas y de seguridad muy disímbolas. El campo michoacano atiende a los apoyos directos mientras las clases medias urbanas exigen servicios y libertades políticas. Quien logre conciliar estas dos visiones de estado se quedará con la silla que hoy ocupa la izquierda.
El remate de la jornada | La gran aduana para definir el rumbo definitivo de la contienda se jugará en la capacidad de negociación final. El riesgo de una parálisis política asoma si los tres frentes mantienen posturas irreductibles en los meses venideros. Michoacán entra en una zona de alta turbulencia donde el pragmatismo terminará por devorar a las ideologías tradicionales.
Si, ciertamente, quien se siente a celebrar triunfos anticipados desde ahora comete un suicidio estratégico de magnitudes históricas. Las lealtades del electorado local son sumamente volátiles y cambian al ritmo de las coyunturas de seguridad. La moneda sigue girando en el aire de una entidad federativa que parece no se arrodillarse ante nadie.
CANTERA
Y, bueno, hay que señalar que no fue un asunto menor, la difusión en redes sociales de la imagen -placeándose en Palacio Nacional- de Raúl Morón Orozco, senador con licencia y precandidato a relevar a su distante compañero del partido guinda en el Solio de Ocampo, Alfredo Ramírez Bedolla.
CANTERITA
Toc, toc… Tranquilos, ya falta menos para que culminen los horizontales bostezos que emergen de la monótona línea discursiva de la gran mayoría de las y los aspirantes a la antesala de la candidatura de Morena al Gobierno de Michoacán.
GOTEO
Ahora, a ver con qué otro ja(lo) salen…
