Maru se extingue en una cama de hospital mientras mi madre llora en un cunero abrazada por la primera forma del abandono que fue también el mío

Ivana Cortés

Maru es una foto desteñida

figura que no termina de volverse persona:

rumor que sobrevive en sobremesas

cuando la familia mastica nostalgia

y las plegarias rotas se esconden en el brindis.

La reconozco en esta casa de paredes rosas

pisos con manchas como el lomo de un jaguar cansado,

sillas que cargaron bodas,

velorios, discusiones

y un silencio que permanece.

Maru respira en las anécdotas de medianoche.

Se hace presente con cada palabra.

Se sienta al fondo de la mesa:

cabello corto, rizado,

ojos negros,

labios sin sonrisa,

un vaso de vodka en las manos.

Escucha como si nunca se hubiera ido.

Las historias caen pesadas

como hojas de nochebuena en la entrada de la casa

donde fue esposa

madre de cinco y se convirtió en fantasma.

La imagino en el baño de azulejo verde,

el agua azotándola como un dios cruel,

mientras el cuerpo se abre a una negación.

Esta negación soy yo:

prueba de un deseo incompleto

médula astillada que se transmite como herencia.

Maru se extingue en una cama de hospital

mientras mi madre llora en un cunero

abrazada por la primera forma del abandono

que fue también el mío

salvia amarga que aún circula por el tronco familiar:

árbol que insiste en crecer torcido

alimentado por la culpa

con las venas de mi abuela latiendo

en cada rama que se niega a caer.

Ivana Cortés (Michoacán, 1994) es escritora michoacana y egresada de Lengua y Literaturas Hispánicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Su obra ha sido publicada en antologías y revistas digitales. Ha participado en diversos encuentros literarios en el país.