Con goles de Quiñones y Jiménez, México debuta con una histórica victoria de 2-0 sobre Sudáfrica en el partido inaugural en el Estadio Azteca.
El peso de la historia y la presión de todo un país estaban sobre la mesa, pero esta vez el guion cambió. La Selección Mexicana cumplió con los pronósticos y firmó un debut redondo en el arranque de la Copa del Mundo 2026, al imponerse con autoridad y concretar la victoria de 2-0 sobre Sudáfrica en un combinado de Sudáfrica que terminó desquiciado, diezmado y superado por el escenario.
Con este resultado, el Tricolor sepultó una losa histórica: por fin, tras siete intentos fallidos en inauguraciones mundialistas (donde arrastraba dos empates y cinco derrotas), el conjunto azteca pudo regalarle una victoria a su afición en el partido de apertura.
El Coloso de Santa Úrsula lució pletórico. La vibrante e imponente interpretación del Himno Nacional Mexicano, coreada por más de 80 mil almas, puso la piel de gallina y dejó la mesa puesta para que rodara el balón. Desde el pitazo inicial, México impuso condiciones, adueñándose del esférico y asfixiando la salida de los "Bafana Bafana".
Gol vestidor y control azteca
El nerviosismo natural del debut se disipó apenas al minuto 9. Erik Lira presionó la salida del cuadro africano, provocó el error y robó el balón para servir a Julián Quiñones; el delantero no lo pensó dos veces y sacó un zapatazo potente que se coló entre las piernas del guardameta Williams para sacudir las redes y decretar el 1-0.
A partir de ahí, el ritmo del encuentro vino de más a menos. Cuando el panorama sugería que México podía ensañarse con un rival visiblemente inocente, el Tri cayó en imprecisiones y perdió la conexión en el medio campo. Aún así, las oportunidades claras siguieron llegando antes del descanso: Raúl Jiménez perdonó un centro que parecía trámite para el gol y el propio Quiñones, el hombre más peligroso del partido, estrelló un remate en el poste.
Por su parte, Raúl ‘Tala’ Rangel, la gran apuesta de Javier Aguirre tras dejar al veterano Guillermo Ochoa en el banquillo, vivió una primera mitad bastante tranquila, con la excepción de una salida tardía que la zaga resolvió sin contratiempos.
El factor VAR y el llanto de Jiménez
Para la parte complementaria, las facilidades aumentaron para la escuadra local. Al 49', Brian Gutiérrez —quien había tenido un partido gris— metió el acelerador tras un pase filtrado y, justo antes de ingresar al área, fue derribado por Sphephelo Sithole. El silbante no dudó y le mostró la tarjeta roja directa al sudafricano.
A pesar de la superioridad numérica, México atravesó por un bache de incertidumbre y apatía, hasta que la luz volvió a aparecer por la banda. Quiñones tejió la jugada para que Roberto ‘Piojo’ Alvarado apareciera por sorpresa y colgara un centro medido al corazón del área; Raúl Jiménez se levantó limpiamente y mandó guardar la pelota con un frentazo implacable para sellar la victoria de 2-0 sobre Sudáfrica al minuto 67.
Para el atacante del Fulham, el gol significó sacudirse la presión y cumplir el sueño de marcar en una Copa del Mundo. El festejo se transformó en un momento sumamente emotivo, con dedicatoria al cielo para su padre, fallecido hace apenas unas semanas, lo que hizo inevitable el llanto del canterano americanista.
Cierre accidentado
En el tramo final, Sudáfrica perdió por completo la cabeza. Al minuto 84, Themba Zwane agredió con un golpe en la testa al 'Piojo' Alvarado; tras una revisión en el VAR, el árbitro expulsó al jugador visitante, dejando a los africanos con nueve elementos en la cancha.
Sin embargo, la nota negra para el conjunto mexicano llegó en el tiempo de compensación. Al 92', César Montes cometió una falta temeraria en mitad de cancha que le costó la expulsión directa. Una roja que pareció rigorista, pero que exhibió el error del central de meter la pierna fuerte cuando el partido ya estaba sentenciado y el rival entregado.
Al final, el marcador pudo ser mucho más holgado y el Tri pagó el costo de perder a un hombre clave en la defensa para el próximo choque contra Corea. No obstante, la aduana principal se superó y la polémica frase que Javier Aguirre lanzó previo al certamen se cumplió al pie de la letra: el debut se resolvió "de pechito".