Morelia, Michoacán/Fotos: Asaid Castro/ACG

Hace un cuarto de siglo, Morelia tomó una valiente decisión que marcó un antes y un después en su historia urbana: arrebatarle el corazón de la ciudad al desorden del comercio informal.

Hoy, en el marco del 25 aniversario de aquel rescate, figuras clave de la política estatal y municipal coincidieron en que aquel acto no fue solo una medida administrativa, sino un triunfo del diálogo y la voluntad sobre la confrontación, por encima de ideologías, colores y partidos.

El triunfo de la política, no de la fuerza

Víctor Manuel Tinoco Rubí, exgobernador de Michoacán y artífice de aquel movimiento en 2001, recordó que la reubicación de los comerciantes no fue producto de la imposición, sino de un consenso histórico.

“Demostramos que los grandes cambios se logran con convencimiento y negociación, no por decreto ni con el uso de la fuerza pública”, sentenció Tinoco Rubí durante la ceremonia realizada en el Centro Administrativo de Morelia (CAM), en la que fungió como orador especial.

Para el exmandatario, aquella decisión fue un costo político necesario que hoy permite a los morelianos disfrutar de una ciudad digna.

El reto inacabado

A pesar del éxito del proyecto original, el presidente Alfonso Martínez Alcázar advirtió que la batalla por el orden público es una tarea perpetua.

El edil reconoció que, constantemente, nuevos actores intentan saturar el Centro Histórico, lo que obliga a la autoridad a mantener una vigilancia permanente.

“El Centro Histórico es patrimonio de la humanidad; nosotros somos solo sus custodios”, señaló Martínez Alcázar, quien advirtió que, aunque la prioridad siempre será el diálogo, su administración no dudará en utilizar los mecanismos necesarios para garantizar el estado de derecho y evitar que el desorden retome las calles.

Alfonso Martínez recordó que desde los tiempos de su abuelo, Alfonso Martínez Serrano, quien dio los primeros pasos en la redignificación del corazón de cantera.

El rescate que detonó el desarrollo

Si en 2001 no se hubiera tenido la decisión política y social de rescatar el Centro Histórico de Morelia, no se tendrían festivales y escaparates de gran importancia para la ciudad, el estado y el país, aseguró el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

“Sin ese rescate, hoy no tendríamos el Festival Internacional de Cine de Morelia ni el Festival de Música Miguel Bernal Jiménez; el rescate permitió que los morelianos volviéramos a ver nuestra propia ciudad, sus plazas y su arquitectura”, reconoció el mandatario estatal.

Advirtió que en aquel momento era urgente actuar, ya que la ciudad estaba en riesgo de perder su declaratoria como Patrimonio de la Humanidad.

“El rescate permitió redescubrir el Centro Histórico: sus edificios, plazas y portales”, expresó.

Añadió que este espacio debe seguir siendo abierto, dinámico y accesible para todos.

Un legado de conservación

Gaspar Hernández Razo, gerente del Centro Histórico, subrayó que el esfuerzo de hace 25 años sentó las bases para el modelo de gestión actual. La preservación del orden y la imagen urbana no es un hecho aislado, sino el resultado de un plan de manejo constante que involucra a la academia, empresarios y ciudadanos.

Durante la ceremonia, se entregaron reconocimientos a personas que fueron relevantes en el rescate del Centro Histórico, como los exgobernadores de Michoacán Victor Manuel Tinoco Rubí, Genovevo Figueroa Zamudio y Fausto Vallejo Figueroa; los exediles de Morelia Salvador Galván Infante y Salvador López Orduña, el exrector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) Marco Antonio Aguilar Cortés; José Luis Rodríguez García, coordinador del Consejo Consultivo de Sitios Culturales; la académica e investigadora Esperanza Ramírez Romero, y el artista visual José Antonio Romo, en homenaje póstumo.