Morelia, Mich. | Asaid Castro/ACG.- La ruta es clara: de sur a norte, Morelia ya está en campaña. Basta arrancar en los alrededores de Casa Michoacán y avanzar hasta la zona del Poliforum para entender que, aunque el calendario diga otra cosa, la contienda ya se juega en las bardas y en cualquier espacio posible para anunciarse.
No hay tramo limpio, cada tantas cuadras es posible observar lo contrario al “no anunciarse”. Muros recién pintados, otros apenas encimados, y estampas que han llegado hasta las puertas de las casas. La ciudad, más que transitarse, se lee.
Y lo que se lee no es nuevo: nombres, consignas cortas y una urgencia por aparecer antes que todos.
“Es Gladiz”, se repite como eco en distintas colonias, pero no solo una vez. En algunos puntos, el mismo nombre aparece una y otra vez sobre la misma barda, como si la repetición fuera estrategia o insistencia.
Más adelante, el tono cambia. Las bardas dejan de ser presentación y se convierten en ataque: mensajes dirigidos contra Morena, firmados con colores del PAN y códigos QR que llevan a descargar la aplicación de este partido.
En medio del ruido, también hay siglas que buscan pisar los talones a los demás anuncios. AMA Michoacán aparece en puntos estratégicos y, con la repetición, el mensaje se vuelve más decodificable, un guiño a las iniciales de Alfonso Martínez Alcázar, reforzado por los colores panistas que acompañan algunas de estas pintas.
Mientras tanto, otros perfiles, como el Fabiola también se repiten en bardas, e incluso el de Brisa Arroyo, o de Fito Torres, actual titular del OOAPAS, comienzan a verse incluso en espectaculares.
La lógica es sencilla: el que más se vea, existe. Y en esa carrera por existir, la ciudad entera funciona como lienzo. Incluso entre ellos mismos, la disputa ya es visible: bardas encimadas, nombres tapando a otros nombres, pintura sobre pintura, como si la prioridad no fuera durar, sino borrar al de al lado.
Pero mientras las bardas hablan, la ciudad calla en otros frentes. El agua sigue faltando en varias colonias, los baches no distinguen entre avenidas principales y calles secundarias, y los servicios públicos continúan arrastrando pendientes que no caben en una consigna de cinco palabras.
Aun así, la apuesta parece estar definida. Antes que resolver, posicionarse. Antes que atender, aparecer.
