El consumo de los mexicanos sufrió en febrero su caída más severa desde los días más críticos de la pandemia de COVID-19 en 2020.

Redacción / La Voz de Michoacán

Los recientes episodios de violencia e inseguridad en México ya pasaron factura a la economía real. De acuerdo con el más reciente informe de BBVA Research, el consumo de los mexicanos sufrió en febrero su caída más severa desde los días más críticos de la pandemia de COVID-19 en 2020, impulsado principalmente por los bloqueos y disturbios derivados de operativos de seguridad en el occidente del país.

El Indicador de Consumo Big Data de BBVA reveló una caída del 3.5% en comparación con el mes anterior. Sin embargo, el dato más alarmante se encuentra en el sector de bienes (productos físicos), que se desplomó un 9.7%, una cifra que no se veía desde abril de 2020, cuando el país se paralizó por el confinamiento sanitario.

El factor "violencia" en el Bajío

El análisis de la institución financiera vincula directamente este retroceso con las "disrupciones a la actividad económica" ocurridas en febrero. El contexto de este freno en el gasto privado coincide con los operativos federales contra objetivos prioritarios del crimen organizado, específicamente contra el entorno de Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Estos eventos generaron bloqueos de carreteras, quema de vehículos y el cierre temporal de comercios en la región Bajío-Occidente, una zona clave para el movimiento de mercancías y el turismo nacional.

Turismo y entretenimiento: Los más golpeados

El miedo y la falta de movilidad pegaron con fuerza en sectores donde el consumidor decide "salir de casa":

  • Hoteles: Registraron una estrepitosa caída del 8.1%, la peor en casi dos años.
  • Entretenimiento: El gasto en este rubro cayó un 7.8%, sumando cuatro meses consecutivos a la baja, lo que muestra una debilidad prolongada en el sector.
  • Restaurantes: Por primera vez en lo que va de 2026, el consumo en establecimientos de comida retrocedió un 2.5%.

Incluso el gasto en gasolina, que funciona como un termómetro de qué tanto se mueve la población, cayó un 2.7% mensual. En términos anuales, la compra de combustible se hundió un 12%, el retroceso más fuerte desde febrero de 2021.

Compras digitales tampoco se salvan

A pesar de que las compras por internet suelen ser una alternativa cuando la movilidad física se complica, en esta ocasión el gasto en línea cayó un 12.4%. Esto sugiere que la incertidumbre económica y la inseguridad afectaron el ánimo general de compra, no solo la visita a tiendas físicas, las cuales también retrocedieron un 2.5%.

Los únicos rubros que lograron mantenerse en terreno positivo fueron los de primera necesidad: el gasto en alimentos creció apenas un 0.7% y los productos para el cuidado de la salud avanzaron un 0.8%.

¿Qué sigue para la economía?

A pesar del impacto negativo de febrero, los expertos de BBVA consideran que este freno es un "choque transitorio". Se espera que para marzo el gasto privado comience a regularizarse conforme la actividad en las zonas afectadas recupere la calma.

Para el resto de 2026, el banco mantiene una visión optimista, previendo que el consumo seguirá siendo un motor para la economía mexicana gracias a la mejora en los salarios, especialmente en los sectores de la construcción y la manufactura.