Por JUAN ADOLFO MONTIEL HERNÁNDEZ*
La semana pasada, la titular del Poder Ejecutivo envió a la Cámara de Diputados su propuesta de reforma electoral. El documento contempla la modificación de casi diez artículos de la Constitución Política sobre diversas temáticas. Algunas podrían considerarse loables, por ejemplo, la incorporación de las acciones afirmativas a nivel constitucional o la consideración de la participación de los connacionales en el extranjero, tanto a través del voto activo como del voto pasivo.
Sin embargo, existen otras propuestas que, desde mi punto de vista, quedaron a medio camino. Por ejemplo, la reducción de prerrogativas a los partidos políticos; en materia de financiamiento público se propone reducir aproximadamente un 25 por ciento la bolsa que posteriormente será repartida entre los partidos. Sin embargo, no se modifica la fórmula mediante la cual se distribuye ese financiamiento.
Desde mi perspectiva, lo que debió plantearse es que la distribución fuera más equitativa entre todos los partidos políticos, ya que la fórmula actual otorga mayores recursos al partido más votado.
Algo similar ocurre con los tiempos de radio y televisión. Se propone reducir la bolsa en poco más del 25 por ciento, pero la fórmula de distribución se mantiene. Esto implica que el partido más votado, y por lo tanto el partido en el poder, continúa teniendo mayor presencia en spots, además de contar con mayor visibilidad en medios públicos y espacios noticiosos. Esta situación deja a los partidos minoritarios en una clara desventaja en cuanto a presencia en medios de comunicación masivos.
Otro aspecto que genera cuestionamientos es la desaparición de las funciones de educación cívica para los órganos electorales. Desde mi punto de vista, este tema debería reconsiderarse, ya que las autoridades electorales son precisamente las instituciones que saben sobre la cultura democrática y los valores cívicos entre la ciudadanía de diferentes rangos de edad.
Otra modificación que se plantea es no eliminar las diputaciones plurinominales, pero sí modificar la forma de acceso a estas posiciones. Esto podría significar un cambio que no necesariamente favorezca a las cúpulas partidistas, pero que también podría afectar la representación política en esos espacios.
Un ejemplo de ello es la propuesta de eliminar 32 posiciones plurinominales en el Senado. Si bien podría discutirse la pertinencia de estas posiciones, su desaparición también implicaría una reducción en la representación política.
En los próximos días esta propuesta será discutida y votada en la Cámara de Diputados, y veremos finalmente cuál será su destino: si continúa como reforma constitucional o si se opta por una reforma legal, considerando que los tiempos para realizar cambios también son cada vez más reducidos.
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*Juan Adolfo Montiel Hernández. Es licenciado en Derecho por la UNAM; Maestro en Ciencia Política por la UVAQ. Doctorante en Derecho Constitucional y Derechos Humanos por el Instituto Iberoamericano de Derecho Electoral. Profesor en diversas universidades de Michoacán. Su experiencia laboral la ha desarrollado en el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán, el Instituto Nacional Electoral y en el Tribunal Electoral del Distrito Federal. Actualmente en consejero en el Instituto Electoral de Michoacán (IEM).
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