Morelia, Michoacán

Con posiciones que fueron desde el reconocimiento al trabajo hecho, hasta una crítica directa a las asignaturas pendientes, los cuatro regidores que fijaron postura tras la sesión solemne de Cabildo por el Segundo Informe de Gobierno de Alfonso Martínez Alcázar coincidieron en que Morelia tiene avances, pero también retos que deberán atenderse en el último tramo de la administración.

La regidora de Movimiento Ciudadano, Katia Ortiz Ávila, asumió una postura de respaldo y reconocimiento al trabajo de la administración, particularmente en infraestructura, obra pública, servicios, movilidad, seguridad y recuperación de espacios públicos. Destacó también la disposición al diálogo y sostuvo que las diferencias políticas no deben impedir acuerdos en beneficio de las familias.

Ortiz Ávila señaló que todavía existen desafíos en colonias, tenencias y comunidades rurales, especialmente en materia de servicios, vialidades, agua y seguridad. También llamó a fortalecer los espacios deportivos, culturales y educativos para jóvenes, atender dignamente a los adultos mayores y mantener el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales.

La emecista reconoció además el trabajo cotidiano de las y los trabajadores municipales y defendió la cercanía con la ciudadanía como condición para un buen gobierno. “Cuando una obra llega a una colonia, cuando un servicio mejora y cuando una familia recibe atención, no gana un partido político. Gana Morelia y sus habitantes”, afirmó.

La regidora del PRI, Edna Martínez Nambo, ofreció la postura más crítica. Cuestionó que persistan problemas que, aseguró, ya habían sido señalados desde el primer informe, como obra pública, financiamientos, créditos, pasivos, modificaciones presupuestales y adeudos laborales. Sostuvo que el Cabildo requiere mayor información y deliberación antes de votar los asuntos.

Aunque reconoció avances como la iluminación de espacios públicos, el Parque Lineal de Quinceo, las plataformas digitales, el C4, la campaña “Botón Naranja” y el nuevo reglamento de justicia cívica, advirtió que la tecnología y las obras no pueden sustituir la evaluación de resultados. En particular, cuestionó que el Aguaférico todavía no resuelva de manera suficiente el problema del agua y consideró insuficiente el programa de reencarpetamiento frente al deterioro de las calles.

Martínez Nambo ubicó como retos centrales el saneamiento de las finanzas y pasivos, la atención de obligaciones laborales y una mayor coordinación con la Fiscalía General del Estado, Secretaría de Seguridad Pública, Comisión de Búsqueda, Guardia Nacional y otras autoridades. “El cierre no debe ser solamente administrativo, debe ser responsable con resultados”, sostuvo.

En representación de la coalición Morena-Partido Verde, el regidor Fausto Eduardo Vallejo Mora reconoció la apertura del alcalde al diálogo y la coordinación con el Gobierno del Estado. Consideró que cuando las autoridades trabajan juntas, los problemas de la población deben colocarse por encima de los colores partidistas.

Sin embargo, advirtió que persisten familias con problemas de agua potable, ciudadanos que reclaman mayor seguridad y colonias y comunidades que demandan mejores servicios y mayor presencia gubernamental. También llamó a recuperar espacios recreativos, particularmente en la zona norte, como una estrategia para ofrecer alternativas a niñas, niños y jóvenes.

Su principal planteamiento fue evitar que la ciudad se divida entre una Morelia que avanza y otra que permanece esperando. “La ciudadanía no vive de cifras ni de discursos”, afirmó, al señalar que el verdadero parámetro de evaluación está en si una familia abre la llave y tiene agua, puede caminar segura, transita por calles en buenas condiciones y recibe servicios de calidad.

El regidor del PAN, Hugo Servín, centró su intervención en el reconocimiento de los resultados y sostuvo que gobernar no puede reducirse a cifras, sino que debe traducirse en mejores condiciones de vida. Destacó que los ingresos propios del municipio pasaron de alrededor de 800 a mil 600 millones de pesos y resaltó obras como el Centro Administrativo, Centro de Autismo, Estancia del Adulto Mayor, ampliación de la avenida Amalia Solórzano y recuperación de espacios públicos.

También reconoció los aproximadamente 115 kilómetros de reencarpetamiento, la preservación de más de 18 mil árboles, la Escoba de Platino y los avances en seguridad, entre ellos la dignificación de los policías, el fortalecimiento del parque vehicular y la creación del C4. Para Servín, detrás de cada obra y cada peso invertido debe existir un beneficio concreto para las familias.

No obstante, también reconoció que la tarea no está terminada y puso énfasis en la seguridad. “Todavía tenemos retos importantes en seguridad”, afirmó, al señalar que mientras haya familias que tengan miedo de salir de sus casas o colonias que no se sientan seguras, el trabajo continuará. Su conclusión fue contundente: “Un gobierno no debe presumir cuánto gastó. Debe demostrar cuántas vidas mejoró”.

Aunque las posiciones partidistas fueron distintas, las intervenciones dejaron coincidencias claras: Morelia ha tenido avances, pero el agua, la seguridad, los servicios públicos, la atención a colonias y comunidades y la conclusión de pendientes administrativos y financieros serán determinantes en el último tramo del Gobierno Municipal.

Mientras MC y PAN destacaron principalmente los resultados y la disposición al diálogo, PRI y Morena-PVEM pusieron mayor énfasis en los pendientes y en la necesidad de que las obras y programas se traduzcan en beneficios cotidianos.

El mensaje común fue que el último año de la administración deberá medirse menos por los discursos y más por su capacidad para resolver pendientes, atender las necesidades de las colonias y comunidades y dejar resultados concretos para las y los morelianos.