La cocinera aseguró que los sabores de Tierra Caliente mantienen una identidad difícil de igualar en la cocina industrial, al estar elaborados con técnicas ancestrales y procesos hechos completamente a mano
Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán
Noticias Michoacán. Para Victoria González Chávez, maestra cocinera tradicional de Apatzingán, la diferencia entre la cocina tradicional y la comida comercial no está solo en los ingredientes, sino en la forma de preparación, los utensilios y el arraigo cultural que cada platillo conserva.
La cocinera aseguró que los sabores de Tierra Caliente mantienen una identidad difícil de igualar en la cocina industrial, al estar elaborados con técnicas ancestrales y procesos hechos completamente a mano.
“Los platillos de nosotros son más enfocados a lo tradicional, en hacer el mole tradicionalmente, en metate, en utilizar todos los utensilios que se utilizaban ancestralmente”, explicó.
Platillos que representan a Apatzingán
Victoria González destacó que su oferta gastronómica está integrada por enchiladas populares con cecina, pollo o queso adobera, así como morisqueta acompañada de aporreadillo y frito de cerdo. También incluye sopitos de picadillo, un platillo que considera emblemático de su región.
“Son mis platillos estrella los sopitos de picadillo que son muy sabrosos”, señaló.
Explicó que aunque actualmente algunas versiones comerciales sustituyen el picadillo por pollo o carne deshebrada, la receta tradicional se mantiene en los hogares como parte de la identidad culinaria de la región.
La diferencia está en el proceso
La cocinera subrayó que la principal diferencia entre la cocina tradicional y la comida de establecimientos comerciales radica en la forma de preparación.
Mientras que en restaurantes modernos los procesos son más industrializados, la cocina tradicional conserva métodos heredados como el uso del metate, molcajete, cazuelas de barro y cucharas de madera.
Para ella, el sabor es resultado directo del proceso artesanal, lo que da como resultado alimentos con mayor identidad y valor cultural.
Una herencia que viene desde la infancia
Victoria González aseguró que ser cocinera tradicional no es solo una profesión, sino una herencia familiar que se transmite de generación en generación.
“Ya lo traemos en el corazón nosotros, ya lo traemos desde niños”, comentó.
Relató que sus hijas crecieron dentro de este entorno y ahora transmiten ese conocimiento a sus propios hijos, asegurando la continuidad de la tradición culinaria.
Del hogar a los eventos gastronómicos
La cocinera recordó que su ingreso al programa de Cocineras Tradicionales ocurrió en 2014, tras una invitación de la Secretaría de Turismo de Michoacán.
En aquellos primeros encuentros, las condiciones eran más rústicas, pero representaban una experiencia significativa para las participantes.
“Era como ir a hacer una fiesta en un rancho”, recordó.
Con el paso del tiempo, su participación la llevó a eventos dentro y fuera del estado, así como a la apertura de un restaurante en Pátzcuaro, desde donde difunde la cocina de Apatzingán a visitantes nacionales e internacionales.
Victoria González destacó que su trabajo ha permitido que la gastronomía de Tierra Caliente llegue a públicos de distintas partes del mundo.
Actualmente, su restaurante se ubica frente a la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro, donde continúa promoviendo la cocina tradicional como una expresión viva de identidad cultural michoacana.