Morelia, Michoacán.- Morelia sin estudiantes es como la Catedral sin campanas. Silenciosa…Bonita, sí, pero le falta vida. Cuando hay clases, la ciudad se enciende.
Al sonar la alarma en cada colonia de la capital michoacana. Miles de mochilas se cuelgan. Las combis de la Ruta Gris, Roja, Amarilla, Paloma Azul, Alberca, entre otras, pasan cada 3 minutos por pasaje y van a reventar.
Los puestos de atole y tamales sobre ruedas en cada esquina hacen su agosto antes de las 8:00 de la mañana.
El señor del periódico abre temprano sus cortinas, porque si bien los jóvenes no compran el periódico, ah!! Cómo consumen frituras desde tempranito.
Mientras tanto, las papelerías sacan copias como si imprimieran boletos para conciertos Bad Bunny.
Las fonditas de alrededor de las escuelas no dan abasto para aquellos que amanecen con mucha hambre. Mientras que, “Doña Pelos” entrega los lonches a las mamás que siempre andan a prisa y no prepararon el desayuno de los peques.
Y… ¿ Por qué los estudiantes son el motor que impulsa a Morelia? Bueno, pues, un estudiante gasta en promedio $150 pesos diarios entre transporte, comida y copias. Multiplícalo por los más de 100 mil alumnos de nivel medio superior y superior que tiene Morelia. Son 15 millones de pesos diarios caminando por las calles.