Es sabido y está plenamente demostrado que el señor López Obrador no sólo no quiere al titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar Hamid García Harfuch
Leopoldo González
Es sabido y está plenamente demostrado que el señor López Obrador no sólo no quiere al titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar Hamid García Harfuch, sino que no abriga ninguna simpatía hacia él.
Esto es del dominio público desde que la señora Sheinbaum era Jefa de Gobierno en la CDMX y García Harfuch era el secretario de Seguridad Pública de la capital.
La distancia o antipatía entre ambos personajes, probablemente se funda en la manera de ser de uno y otro: Andrés López es un simulador mientras García Harfuch es un hombre sin doblez y que habla de frente.
No obstante, sería ingenuo y candoroso creer que la franca enemistad entre Andrés López y García Harfuch solamente radica en esto, cuando las diferencias son tan profundas que tocan el comportamiento público de uno y otro, su concepción ideológica y el proyecto político.
Recuérdese que en 2024 López Obrador no quiso a García Harfuch como candidato a nada: pese a que ganó la encuesta interna en Morena, lo despojaron de la candidatura a Jefe de Gobierno para imponer a Clara Brugada, la candidata de López Obrador. García Harfuch ganó el senado, pero contra la voluntad del obradorismo de la capital.
García Harfuch es la pieza maestra del ajedrez político de Claudia Sheinbaum en la partida que, en las sombras y tras bambalinas, de poder a poder, juega con el obradorismo que todo lo quiere controlar.
La principal tirria y molestia que Andrés López se llevó a su mansión, allá en Palenque, fue la incorporación de Omar Hamid García Harfuch al gabinete federal, como máximo jefe policíaco del gobierno de la República.
El contraste entre el gobierno omiso y destructor que encabezó Andrés López, dictando él mismo la peor política de seguridad que ha habido en la historia de México, y los resultados y los golpes certeros al crimen organizado que ahora entrega García Harfuch, como integrante de otro gobierno, quizás la tirria y la molestia de ayer se han convertido para AMLO en natas de rencor y de rabia.
Al frente de las estructuras y estrategias de seguridad en el país, López Obrador quería a un general sumiso, despistado y servil, que no tocara el avispero delincuencial que él dejó crecer y alentó para desventura de los mexicanos. Claudia Sheinbaum le puso límites y, además, hizo de García Harfuch el principal funcionario de su gobierno.
Sobre la malquerencia de López Obrador hacia Omar García Harfuch flotan muchas preguntas en el aire. ¿Dónde surge la animadversión? ¿Por qué es incómodo García Harfuch para el expresidente? ¿Por qué le preocupa a AMLO que sea él, precisamente, el máximo jefe policíaco del país?
Desde una lectura crítica, y sabiendo todo lo que se sabe de Andrés López, es claro que con un general domesticado y cómplice en el gabinete se sentiría más protegido; con García Harfuch, en cambio, no sólo se siente desprotegido: se siente vulnerable.
Al señor López Obrador, luego de las investigaciones y demandas que se siguen en su contra, tanto en la DEA como en la Fiscalía Federal de Nueva York, le preocupan las visitas y los intercambios frecuentes entre altos funcionarios de seguridad de ambos países, y con más razón ahora por el acuerdo que logró Ismael “El Mayo” Zambada con el Departamento de Justicia de EU.
La información, privilegiada y de primera mano, que pudiera acumular y analizar el secretario federal de seguridad, debe intuirse que es un punto de preocupación nodal y adicional para Andrés López.
Por último, pese a los esfuerzos que hizo y sigue haciendo para empoderar a su junior en Morena, a López Obrador le preocupa que su hijo se desinfle de aquí al 2030, y que a cambio sea Omar Hamid García Harfuch quien crezca en atractivo político y simbólico para la elección presidencial de aquel año.
Estas son, de acuerdo con la información en campo y con la prospectiva política, algunas de las razones que tiene López Obrador para enconar su enemistad con García Harfuch.
Pisapapeles
El señor López Obrador no anda tranquilo ni muy campante: además de un pasado que no lo deja en paz, todos los días le sale en la sopa Omar Hamid García Harfuch.
leglezquin@yahoo.com