Morelia, Michoacán
José Manuel Solis Soto es el joven que representará a Jesucristo en la edición 72 del Viacrucis de Indaparapeo. Médico de profesión, admite que su labor diaria lo ha hecho creer en los milagros al ver pacientes recuperados de enfermedades o situaciones críticas.
Manuel, o Mane como lo llaman los organizadores, manifiesta en una breve charla que siempre tuvo el anhelo de participar en la representación del Viacrucis, pues fue un niño educado en escuela católica y vio a sus familiares participar en la representación que año con año se hace en el municipio.
“Es un sueño que he tenido desde chico, yo he sido cercano a la iglesia, siempre ha sido ese gusto, ese anhelo por tratar de representar ese papel, me llena de emoción, de alegría, poder llevar este mensaje”.
Nos cuenta que la primera vez que participó en el Viacrucis él tenía 19 años, aquella vez representó al Apóstol San Juan. Hoy, a sus 26 años, dice que es un reto interpretar a Jesucristo.
“No me lo esperaba tan temprano, era el deseo pero más adelante, en unos años, ser un poco más maduro pero ahorita se llegó esta oportunidad y alegre, con toda la disposición, claro, con mucha responsabilidad y a dar lo mejor de mí”.
Mane reconoce tener miedo al dolor físico que puede significar este evento en su vida, pues incluso hay momentos durante los ensayos en que resulta golpeado de verdad, principalmente durante la escenificación del flagelo a Cristo.
Sin embargo, él busca vivir el momento lo más parecido posible a lo que pudo haber vivido Jesucristo.
Afirmó ya estar familiarizado con el peso de la cruz de madera, debido a que en años anteriores representó a Simón de Cirene, personaje bíblico que ayuda a Cristo a cargar la cruz, aunque dijo desconocer cuánto pesa exactamente la pieza.
“A mí me gusta el fútbol, continuamente en los entrenamientos mis compañeros me dicen ‘puedes hacer esto, puedes hacer lo otro’, pero pues es salir a caminar, a trotar, es parte del ejercicio que uno hace día con día”.
Durante su narración, Manuel cuenta que decidió dejar crecer su cabello para participar en el Viacrucis, una determinación que hizo a la organizadora derramar algunas lágrimas, pues al no usar peluca, las púas de la corona de espinas (elaborada con ramas de huizache) lo lesionan realmente.
“Es un sacrificio porque normalmente en el área de la salud te piden tener un cierto corte por reglas o cosas relacionadas a la medicina, pero ahorita si es un poco diferente a lo que yo normalmente suelo usar”.
El medico dijo no tener una manda especial por la cual escenificar a Cristo, como lo hacen algunas otras personas, sin embargo, reconoce que es fundamental hacer este papel con responsabilidad, pues considera que puede ayudar a más jóvenes y así puedan acercarse a la religión o fortalecer su fé.
De la misma manera, manifestó su intención de repetir por varios años la interpretación de Cristo, al menos mientras las circunstancias de vida se lo permitan, aunque está convencido de que si alguna persona busca hacerlo con una petición especial a Dios, él cedería su lugar.
“Yo confío plenamente en Dios, como médico he visto cosas que no se pueden explicar a simple vista, entonces creo infinitamente que Dios existe. Yo tengo una plática internamente con Dios para que el me sane por dentro y yo tratar de reflejarlo en las demás personas”.
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