En la película «El rostro impenetrable», Pina Pellicer es el destino amoroso de Rio, interpretado por Marlon Brando

Jaime Vázquez, colaborador La Voz de Michoacán

En el libro biográfico Brando sobre Brando. Las canciones que mi madre me enseñó, el actor escribe: “Me contaron que nací una hora antes de la medianoche, el 3 de abril de 1924, en la maternidad de Omaha. Fue un nacimiento fuera del plazo previsto, pero por lo demás común. Heredé los rasgos distintivos de mi madre y la resistencia de mi padre, un tipo duro”.

Así lo definió también Elia Kazan, el director que le confió papeles protagónicos en el teatro y en películas: “Brando es el único actor que puedo describir como un genio. Tenía la ambivalencia que considero esencial al describir la humanidad: fuerza y sensibilidad”.

Brando recordaba que se enamoró por primera vez siendo un niño. Fue de su institutriz Ermi, “dieciocho años y el pelo oscuro, fino y sedoso”. Cuando Ermi se fue Marlon tenía nueve años y el corazón roto: “Me convertí en un vándalo, destrozaba casas, disparaba a los pájaros y quemaba insectos”.

Tenía dieciséis años y era uno de los chicos malos de Libertyville High: “era un anatema para muchos de mis profesores y para los padres de unos cuantos amigos, algunos de los cuales me consideraban odioso”.

La actuación fue una puerta que su madre, actriz teatral, abrió para él. En Nueva York ingresó a The New School y luego al Actor´s Studio. Elia Kazan le ofreció el papel de Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo para el teatro, obra que en 1951 llevó a la pantalla. De ahí al estrellato, al cielo del cine.

Polémico, rudo y sensible, disciplinado y desordenado a la vez, Brando se convirtió con los años y una extensa filmografía, premios y escándalos, en uno de los grandes actores de la historia.

En 1961, por vueltas del destino, realizó su única película como director: El rostro impenetrable (One-Eyed Jacks).   

Otro 3 de abril, pero de 1934, diez años después que Brando, nació en la Ciudad de México Josefina Yolanda Pellicer López de Llergo, Pina Pellicer, sobrina del poeta Carlos Pellicer y hermana mayor de Pilar Pellicer.

Ingresó a clases de danza en el Instituto Nacional de Bellas Artes y tuvo su debut en el cine como extra en la “feminista” La liga de las muchachas, (Fernando Cortés, 1949).

Son sus primeros maestros de la escena Álvaro Custodio y Seki Sano, y ya en los cincuenta logra el estelar en la pieza teatral El diario de Ana Frank.

En el cine es la esposa de Macario (Roberto Gavaldón, 1959) y la solitaria y enigmática Luisa en Días de otoño (Roberto Gavaldón, 1963). Protagoniza la producción española Rogelia (Rafael Gil, 1962). Aparece en episodios de las series televisivas norteamericanas El fugitivo y La hora de Alfred Hitchcock.

El 1958 comenzó el proyecto de filmación de El rostro impenetrable, que se concluyó al año siguiente. En la película Pina Pellicer es el destino amoroso de Rio, interpretado por Marlon Brando.

En una carta dirigida a Salomón Laiter, amigo de la actriz, escribió: “Querido Chalo: Sé que entenderás perfectamente mi cansancio; ya no tengo fuerzas… Tal vez nunca hubiera llegado a la desilusión total; creo en los seres humanos, creo sobre todo en los que me quieren y siento defraudarlos, pero no puedo más. Pina”. Era diciembre de 1964, Pina Pellicer tenía 30 años cuando se suicidó.

La dirección de El rostro impenetrable estaba inicialmente a cargo de Stanley Kubrick. El choque de personalidades entre él y Brando provocó la salida del director. Brando asumió entonces la dirección del proyecto, un western que recibió críticas en los Estados Unidos pero que obtuvo en 1961 la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Es la historia de dos asaltantes de banco que se separan tras un robo. El destino los lleva por caminos opuestos. Brando es Río, el asaltante abandonado a su suerte por su compañero Dad (Karl Malden). Pina Pellicer interpreta a Louisa, la hijastra de Dad. Katy Jurado asume el papel de la madre de Louisa.

Filmada en locaciones en California y en Bavispe, Sonora, El rostro impenetrable, cinta egomaníaca del director debutante, reunió en la pantalla a Marlon Brando y a Pina Pellicer en un romance ficticio, un viento de melancolía, romance trágico surcado por la venganza y la lealtad, de moralidad ambigua, de estética contundente.

Rio (Marlon) y Louisa (Pina) se enamoran para siempre. Cada vez que visitemos la película seremos testigos de la fuerza y sensibilidad de Brando y de la desilusión y melancólica belleza de Pina Pellicer.

Jaime Vázquez, promotor cultural por más de 40 años. Estudió Filosofía en la UNAM. Fue docente en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha publicado cuento, crónica, reportaje, entrevista y crítica. Colaborador del sitio digital zonaoctaviopaz.

@vazquezgjaime