Morelia, Michoacán
La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha sido nombrada “nana” del pueblo purépecha. En una ceremonia llevada a cabo en Cherán Atzicurín, se le reconoció como la primera mujer con dicha distinción.
Anteriormente, los pueblos purépechas sólo habían nombrado “tata” a dos hombres, Vasco de Quiroga y el ex presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río.
Nana, para los purépechas es la madre o mujer que cuida/protege.
Dicha distinción entregada a la mandataria mexicana se dió como reconocimiento a los trabajos que ha realizado en favor de la nación purépecha, en el marco de la presentación del Plan de Justicia del Pueblo Purépecha.
En palabras de la secretaria del Comisariado de Bienes Comunales de Cherán Atzicurín, Magda Aidé Pedro Bautista, para la comunidad es muy simbólico el retorno de Claudia Sheinbaum a Cheránastico, pues es una mujer que conoce la vida, necesidades y lucha de los purépechas.
“Presidenta, usted ya conoce cómo se vive aquí, cómo se camina la palabra y cómo se construyen los acuerdos en colectivo, por eso, este día es también un símbolo de esperanza y de compromiso”.
Manifestó también que los purépechas han trabajado para que sus voces guíen el camino del desarrollo, que la educación, salud, vivienda, alimentación, trabajo digno y cuidado de los bosques se piensen desde su modelo de organización.
De la misma manera, reconoció al pueblo purépecha como agente de cambio que busca organizarse con los gobiernos en apego a los usos y costumbres tradicionales, para que suceda igual con el resto de pueblos originarios del territorio.
“No se trata sólo de recursos, sino de reconocer que nuestras comunidades existen, que pueden y deben decidir cómo mejorar su vida con base a sus propias prioridades”.
Por su parte, la presidenta, Claudia Sheinbaum, recordó que hace 42 años visitó por primera vez Cheránastico como parte de un proyecto de investigación de la facultad de física de la UNAM.
Dormían en el piso del tapanco de la casa de Pedro Márquez, que ya falleció y fue su maestro, comían con Rosendo y Eloisa, con quienes aprendieron, dijo, a comer corundas.
Claudia Sheinbaum, reconoció que al llegar a Michoacán en conjunto con los investigadores, pensaban que iban a enseñar a la comunidad, pero en realidad, fue la comunidad quien enseñó a ellos.
“Aprendimos a sembrar maíz y a cosechar, nos enseñó Rosendo. Aprendimos también de la riqueza del bosque, aprendimos el amor a la tierra, aprendimos de la fuerza de las mujeres purépechas”.
Reconoció también que parte de su esencia fue emanada de su paso por la comunidad, pues señaló que no sería lo que es hoy sin ellos, por eso, agradeció el recibimiento de aquel entonces, el que recibió en su campaña por la presidencia y el de este día en que volvió como la primera presidenta de México.
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